jueves, 11 de junio de 2009

Aprendizajes del curso

En mi cabeza se ha ido conformando una síntesis de lo aprendido en forma de red. En ella se han ido integrando, de forma estrechamente conexa, los diversos factores que se nos han presentado como fundamentales para desarrollar una metodología de trabajo grupal productiva y temporalmente eficiente.
Puesto que en mi intercomunicado esquema mental es indiferente por donde empiece, me saltaré la cronología de presentación de los contenidos durante el curso y empezaré por hablar de la comunicación, ya que si bien no se ha planteado en ningún momento una estructura jerárquica de los contenidos, creo que la impronta general en los asistentes fue la de que la comunicación es uno de los pilares fundamentales para la consecución del objetivo perseguido.
En todo caso no se trata de cualquier tipo de comunicación, sino que debe cumplir con ciertas características. Ha de ser un intercambio fluido de información transparente y fidedigna en un contexto carente de jerarquías internas entre los interlocutores que cohíban la expresión de ideas, sugerencias o desacuerdos. Así mismo, este factor no debe quedar circunscrito únicamente a ciertos momentos concretos, léase reuniones, sino que debe ser una constante en la que se cimienten las relaciones interpersonales de los componentes del grupo de trabajo.
Enlazando directamente con la comunicación oral me vienen a la cabeza otros dos aspectos: la comunicación escrita y los valores que sustentan las recientemente nombradas relaciones interpersonales.
Al hablar de comunicación escrita quiero hacer referencia a la memoria colectiva que se debe ir generando de forma paralela al devenir del grupo, porque con el paso del tiempo y el acopio de experiencias que se va generando, resulta muy útil que exista un registro escrito de todo lo que se ha hecho, cómo se ha abordado y los motivos que han apoyado cada una de las tomas de decisión, puesto que de las variables que han propiciado tanto los éxitos como los errores, constituyen la más valiosa fuente de información para que el grupo avance siempre desde dónde ha logrado llegar y no cada vez de nuevo desde cero. Al hilo de esta última frase me surge una de las estrategias básicas que se deben seguir para que el progreso del grupo siga una metodología coherente que le ayude a centrarse y evaluar la situación, es decir, el partir siempre de las preguntas “¿Dónde estamos? Y ¿Dónde queremos llegar?” para orientar las acciones capaces de conducirnos hacia el objetivo perseguido.
El otro aspecto mencionado que enlaza con la comunicación son los valores que deben subyacer a las relaciones interindividuales. Uno de los centrales es el respeto, por cuestiones obvias, puesto que su presencia garantiza esa necesaria comunicación libre, fluida y democrática que materializa una interacción efectiva. Así mismo también son importantes la responsabilidad y el compromiso, que posibilitan el reparto de tareas y la coordinación sin necesidad de una figura de vigilancia y coerción para sacar el trabajo adelante, una actitud positiva y de refuerzo hacia el trabajo ajeno y la conciencia de límites puesto que nadie es perfecto ni omnipotente, y quien así lo crea debería ir bajando de la nube...
Los hasta el momento mencionados son, a mi parecer, los aspectos troncales de la dinamización de grupos de trabajo. Aunque para finalizar, y siguiendo esta caótica línea discursiva, no quiero dejar de hacer referencia a otros dos puntos: el ritmo del grupo y los roles de sus componentes.
Los grupos requieren un ritmo de trabajo que no ha de ser ni demasiado forzado ni excesivamente relajado y que, además, se debe mantener como una constante de trasfondo para que el avance del grupo no se detenga.
Así mismo los componentes del grupo asumen diversos roles tales como: el de observador, que contribuye a la retroalimentación del grupo de forma inmediata y a la memoria grupal de avance a largo plazo y el de líder, quien debe fomentar la autoestima de la gente que participa haciendo, no ya que cambien, sino que mejoren para que las aportaciones refuercen el apego al trabajo y la implicación con el proyecto a la vez que deben dar ejemplo haciendo aquello que piden a los demás que hagan. De estos dos roles bien diferenciados, el de observador debe ser un papel rotativo para que la función no se fosilice y se institucionalice puesto que esta tendencia es contraproducente para el mantenimiento de un grupo dinámico e innovador.

Llegados a este punto no me queda nada más que añadir salvo que espero que las propuestas que se fueron gestando a lo largo de las cuatro sesiones que compartimos se lleguen a materializar, contribuyendo con ello a la mejora de la atención materno-infantil puesto que no debemos olvidar una última moraleja de la historia: la planificación y las intervenciones siempre desde el cliente y para el cliente.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Resultados de la excursión a Caravaca

Las aportaciones de la segunda sesión del curso quedaron vertebradas alrededor de los contenidos de las lecturas que debíamos haber revisado de forma previa. Personalmente resumiría en una sola idea general cada uno de los dos textos.

"El punto de partida"
Me resultó curioso que el profesor hiciera referencia al paralelismo entre el contenido de este texto y las fases del método científico, puesto que esa semejanza fue la que me vino a la cabeza cuando, en su momento, lo acabé de leer. Resulta lógico pensar que, si se traslada la epistemología científica al ámbito de la interacción humana dirigida a la consecución de un objetivo, dicha empresa se verá reforzada en todas sus etapas.
Indudablemente tendrá un sólido punto de partida, es decir, la información que se debe ampliar y hacer fluir a lo largo de todo el proyecto, de forma paralela a la constante revisión bibliográfica que debe estar presente desde la introducción hasta la discusión de cualquier artículo científico. La definición de objetivos y la descripción de las actividades necesarias para su consecución, siempre que este trabajo quede plasmado en un papel, revertirá en una fuente interna de información, puesto que su constante revisión y contrastación con respecto a los resultados que se vayan observando y midiendo, permitirá detectar los puntos de ineficiencia que requieren un abordaje corrector. Véase éstos como el apartado de material y métodos que expone qué se ha hecho, para qué y cómo. Finalmente la discusión, más que un proceso conclusivo, es un elemento dialéctico que irá guiando y reorientando el proyecto, puesto que no hay nada menos innovador que un planteamiento encumbrado en el estaticismo.

"Cliente, calidad y proyecto de empresa"
La idea fundamental de este texto y que atañe directamente a los servicios sanitarios es tan sencilla como ignorada en la práctica habitual: la innovación (y por extensión todos los servicios asistenciales) se ha de orientar hacia el cliente y desde el cliente.
Para cumplir con este sencillo principio es necesario romper con las rutinas de trabajo, aunque nunca de forma abrupta ni impositiva, sino a través de un sumatorio de pequeños cambios que consigan modelar progresivamente la institución hacia una nueva forma de conceptualizar la relación contractual con los pacientes.

lunes, 20 de abril de 2009

¿Aprender a innovar?

En mi foro interno esa fue la primera pregunta que se me planteó.
La propuesta de un curso sobre innovación me resultó algo paradójica porque, desde mi ingenua perspectiva, yo siempre había pensado que la capacidad de innovar era un recurso inherente al ser humano que surgía de modo espontáneo cuando las condiciones del entorno propiciaban o presionaban, dependiendo de la bonanza de la situación, su desarrollo. No obstante, había que ser paciente y esperar a ver con qué nos íbamos a encontrar, porque desde luego todos estábamos ante un curso de contenidos difíciles de intuir, y la expectación general entre mis compañeros era notable.
Superada la primera toma de contacto, creo dilucidar que uno de los propósitos del curso es integrar una serie de técnicas de trabajo en grupo que maximizan el rendimiento del generalmente escaso tiempo disponible para la realización de sesiones conjuntas. Aunque dicho así puede parecer que se trata de una aportación puntual con limitada repercusión en las dinámicas grupales, mi corta pero intensa experiencia con el personal del área V de salud, me confirma que su importancia es mayúscula, puesto que la principal traba que existe para iniciar y mantener un equipo de trabajo motivado y productivo es, precisamente, la comprensible reticencia a sacrificar el propio tiempo en reuniones que, en más de una ocasión, han dejado en sus participantes la sensación de que la inversión en esfuerzo e interés no se ve reflejada en la magnitud del resultado final.
Espero que esta interesante aportación se vaya ampliando, sesión tras sesión, con algunas herramientas más que faciliten la progresión del proyecto HQTQ, puesto que su avance demanda expansión y mucha gente dispuesta a trabajar para conseguirla.