Las aportaciones de la segunda sesión del curso quedaron vertebradas alrededor de los contenidos de las lecturas que debíamos haber revisado de forma previa. Personalmente resumiría en una sola idea general cada uno de los dos textos.
"El punto de partida"
Me resultó curioso que el profesor hiciera referencia al paralelismo entre el contenido de este texto y las fases del método científico, puesto que esa semejanza fue la que me vino a la cabeza cuando, en su momento, lo acabé de leer. Resulta lógico pensar que, si se traslada la epistemología científica al ámbito de la interacción humana dirigida a la consecución de un objetivo, dicha empresa se verá reforzada en todas sus etapas.
Indudablemente tendrá un sólido punto de partida, es decir, la información que se debe ampliar y hacer fluir a lo largo de todo el proyecto, de forma paralela a la constante revisión bibliográfica que debe estar presente desde la introducción hasta la discusión de cualquier artículo científico. La definición de objetivos y la descripción de las actividades necesarias para su consecución, siempre que este trabajo quede plasmado en un papel, revertirá en una fuente interna de información, puesto que su constante revisión y contrastación con respecto a los resultados que se vayan observando y midiendo, permitirá detectar los puntos de ineficiencia que requieren un abordaje corrector. Véase éstos como el apartado de material y métodos que expone qué se ha hecho, para qué y cómo. Finalmente la discusión, más que un proceso conclusivo, es un elemento dialéctico que irá guiando y reorientando el proyecto, puesto que no hay nada menos innovador que un planteamiento encumbrado en el estaticismo.
"Cliente, calidad y proyecto de empresa"
La idea fundamental de este texto y que atañe directamente a los servicios sanitarios es tan sencilla como ignorada en la práctica habitual: la innovación (y por extensión todos los servicios asistenciales) se ha de orientar hacia el cliente y desde el cliente.
Para cumplir con este sencillo principio es necesario romper con las rutinas de trabajo, aunque nunca de forma abrupta ni impositiva, sino a través de un sumatorio de pequeños cambios que consigan modelar progresivamente la institución hacia una nueva forma de conceptualizar la relación contractual con los pacientes.
miércoles, 6 de mayo de 2009
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