En mi foro interno esa fue la primera pregunta que se me planteó.
La propuesta de un curso sobre innovación me resultó algo paradójica porque, desde mi ingenua perspectiva, yo siempre había pensado que la capacidad de innovar era un recurso inherente al ser humano que surgía de modo espontáneo cuando las condiciones del entorno propiciaban o presionaban, dependiendo de la bonanza de la situación, su desarrollo. No obstante, había que ser paciente y esperar a ver con qué nos íbamos a encontrar, porque desde luego todos estábamos ante un curso de contenidos difíciles de intuir, y la expectación general entre mis compañeros era notable.
Superada la primera toma de contacto, creo dilucidar que uno de los propósitos del curso es integrar una serie de técnicas de trabajo en grupo que maximizan el rendimiento del generalmente escaso tiempo disponible para la realización de sesiones conjuntas. Aunque dicho así puede parecer que se trata de una aportación puntual con limitada repercusión en las dinámicas grupales, mi corta pero intensa experiencia con el personal del área V de salud, me confirma que su importancia es mayúscula, puesto que la principal traba que existe para iniciar y mantener un equipo de trabajo motivado y productivo es, precisamente, la comprensible reticencia a sacrificar el propio tiempo en reuniones que, en más de una ocasión, han dejado en sus participantes la sensación de que la inversión en esfuerzo e interés no se ve reflejada en la magnitud del resultado final.
Espero que esta interesante aportación se vaya ampliando, sesión tras sesión, con algunas herramientas más que faciliten la progresión del proyecto HQTQ, puesto que su avance demanda expansión y mucha gente dispuesta a trabajar para conseguirla.
lunes, 20 de abril de 2009
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